Cómo ahorrar de verdad · Capítulo 16
Seguridad informática para el que no es ingeniero
Casi nadie pierde bitcoin por un genio. Lo pierde por un apuro, una foto o un favor.
La seguridad de este ahorro no empieza en un laboratorio. Empieza en costumbres de casa.
El atacante más común no descifra un código imposible: te manda un enlace, se hace pasar por soporte, o espera a que vos mismo publiques la semilla sin darte cuenta.
Si entendés cinco negativas, ya estás por encima de la mayoría de los sustos.
Las cinco negativas
- Nadie de soporte te va a pedir la semilla. Ni Chivo, ni un intercambio, ni “el equipo de bitcoin”. Quien la pida es el ataque.
- No hay que reinstalar nada desde un enlace que llegó por mensaje.
- No se fotografía la semilla. La galería se copia, se respalda y a veces se comparte sola.
- No se reutiliza la misma contraseña del correo en todo lo que toque tu ahorro.
- No se apura una transacción porque alguien en línea te está “guardando el precio”.
El teléfono merece un aparte. El número se puede secuestrar con una historia convincente en la telefónica —el llamado cambio de SIM— y con ese número se entran al correo y a las cuentas.
Por eso el ahorro grande no vive detrás de un código que llega por SMS. Vive detrás de llaves frías. El teléfono, como mucho, avisa. No firma la vida.
«Soy de soporte. Leáme las doce palabras».
Colgá. Eso es todo el capítulo.
No hay variante amable de esa llamada. No hay versión en la que sí sea legítimo.
La casa también es parte del riesgo
Un papel en un cajón obvio se pierde en una mudanza o en una visita. Un papel único se quema. Por eso la copia doble, en dos lugares, importa más que el aparato de moda.
También importa no convertir tu ahorro en un secreto tan absoluto que, si te pasa algo, tu gente se quede mirando un rompecabezas.
Hay formas sobrias de dejar instrucciones: un sobre con alguien de confianza, que diga dónde están las copias y no las palabras mismas, o un reparto en el que ninguna persona sola tenga el secreto completo.
Elegí la que puedas explicar en voz alta sin teatro.
Probá el camino completo con un monto pequeño: crear, anotar, borrar la app, recuperar, enviar de vuelta. El día que lo hagas con sueño y con prisa no es el día de estrenar el procedimiento.
El procedimiento se estrena en un domingo aburrido.
«Dejame, yo te lo configuro».
Que te explique cada paso. Si no puede, no toca la semilla.
Ayuda sí. Custodia delegada a quien “sabe de celulares”, no.
La seguridad informática del ahorro es, sobre todo, una lista de cosas que te negás a hacer cuando alguien te mete prisa.
—
Armando las hojas…